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Opiniones

La importancia de las lágrimas ¿Para qué sirve llorar?

Cuando lloramos, no sólo expresamos emociones reprimidas, también liberamos sustancias en nuestro cerebro que nos ayudan a sentirnos mucho mejor. Pero, ¿sabes por qué lloramos?

por Olivia Guzón

¿Por qué lloramos?

Llorar puede ser algo difícil y doloroso, pero también maravilloso, las lágrimas son de gran importancia y aquí te diremos para qué nos sirve llorar.

Primero entendamos qué son las lágrimas. Son esas gotitas de agua que salen de tus ojos. Existen tres tipos: las lágrimas basales, que son las que hidratan nuestros ojos; la lágrimas reflejo, que son involuntarias y buscan limpiar el ojo de alguna sustancia u objeto; y, finalmente, las lágrimas emocionales, que forman parte de un proceso fisiológico, neurológico y hasta social.

Llorar no daña, no llorar sí

Estudios han comprobado que al llorar ponemos en marcha una gran cantidad de neurotransmisores y liberamos hormonas que nos ayudan a regular los niveles de estrés, como la oxitocina y las endorfinas, comúnmente conocidas como “hormonas de la felicidad”. 

Por lo tanto, lejos de reprimir el llanto, es necesario abrazar esta ola de emociones y fluir con ella para llegar a un estado de mayor confort. Esto resulta mayormente beneficioso en procesos de duelo, cuando existe una pérdida, pues funciona como una válvula de escape.

“Hay que dejar que las personas lloren, habitualmente se escucha mucho la frase ‘no llores que te hace daño’, cuando en realidad es todo lo contrario”, menciona el Dr. Felipe Martínez Arronte, Presidente de la Asociación Mexicana de Tanatología, A.C..

“Al llorar se liberan endorfinas que tienen un beneficio, nos hacen sentir bien, nos ayudan cuando estamos cargando muchas emociones y nos las guardamos”.

Además, nuevos estudios han destacado el valor social del llanto como una herramienta para generar empatía, pues las personas tienden a ser más comprensivas y atentas ante alguien que demuestra lágrimas, en comparación con alguien que demuestra dolor o incomodidad sin llegar al llanto. 

Y no sólo eso, también la respuesta social de otros ante el llanto propio tiene un fuerte impacto. Una investigación realizada en 2011 por la Universidad de Pittsburgh comprobó que las personas que lloran acompañadas y reciben apoyo emocional demuestran mayor confort que quienes lloran a solas o en ambientes poco propicios, como el trabajo. 

Lloramos por tristeza y enojo, principalmente, pero también hay lágrimas de alegría, y cuando es así, el resultado es un “combo” que puede ayudar incluso en las peores situaciones. 

“La risa también es medicina, al igual que el llanto también liberamos endorfinas y oxitocina cuando reímos; por ello cuando lloramos de risa se nos olvida a veces incluso hasta el dolor y en una etapa difícil de enfermedad esto resulta muy beneficioso”, comenta el internista y geriatra.

Y algo muy importante: llorar no es una señal de debilidad, es la forma en la que nuestro cerebro busca hacernos sentir mejor, ya sea porque pasamos por un momento difícil, o porque experimentamos una alegría tan inmensa que nos lleva a un estado de euforia. 

Sea cual sea la razón por la que broten de tus ojos, las lágrimas son un camino más hacia el bienestar, así que la próxima vez que estés al borde del llanto, déjate llevar y deja que esas lágrimas lleguen.

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