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Opiniones

Comer, jugar y amar: esenciales para el desarrollo en la primera infancia

En los primeros cinco años de vida: la fórmula para el desarrollo integral temprano es comer, jugar y amar.

por Priscilla Moreno

El cerebro de un bebé forma más de un millón de conexiones neuronales nuevas por segundo, algo que nunca se vuelve a repetir a lo largo de la vida.

Ante esto, los científicos han confirmado la importancia de la Primera Infancia, etapa que abarca de los 0 a los 5 años de edad, y que es en la que se determinan la salud, la felicidad, la capacidad de aprendizaje escolar y el bienestar en la edad adulta.

Los expertos aseguran que no son sólo los genes intervienen en el desarrollo temprano de los niños, el ambiente también es determinante. La familia, los educadores o escuela y la comunidad le dan forma a este ambiente.

La fórmula, de acuerdo con el reporte presentado por la doctora Pía Britto, jefa y asesora de desarrollo de la primera infancia de UNICEF, se reduce a comer, jugar y amar, una receta que promueve el desarrollo infantil temprano y que permite que el cerebro de los menores alcance su pleno potencial en los primeros años de vida.

Comer (nutrición)

Sabemos que alimentarse bien y en el momento adecuado es fundamental para que los niños crezcan y desarrollen todo su potencial.

La etapa más decisiva para recibir una buena nutrición, según la UNICEF, son los primeros mil días de vida.

La lactancia materna, por ejemplo, mejora el coeficiente intelectual y la asistencia a la escuela, además de asociarse con mayores ingresos en la vida adulta, según datos de la OMS.

En un ambiente adecuado, la habilidad de absorber la ingesta nutricional aumenta. Cuando se les da protección y cariño a los menores, se incrementa también la efectividad de la comida que el niño recibe.

Jugar (estimulación)

El aprendizaje comienza al nacer y es un viaje de toda la vida, sin embargo es en los primeros años donde se tiene una oportunidad única. 

Cada vez que le hablas al bebé, lo abrazas, le cantas o te devuelve la mirada, está aprendiendo y activando su cerebro.

El juego, agrega, es el principal medio o espacio donde el niño desarrolla sus habilidades, como las motoras o de lenguaje, a prueba y error.

Con estas interacciones el niño descubre, desde la Primera Infancia, todo lo que lo rodea y cómo relacionarlo, por medio de los sentidos, con cosas y personas.

La estimulación que viene del entorno y que llega por los sentidos, como la estimulación visual, auditiva o vestibular (se encarga del equilibrio y el movimiento) provoca los aprendizajes en el niño.

Amar (protección)

Las primeras necesidades afectivas del bebé son la seguridad y la confianza. Esto es, de acuerdo con Molina O’Farril, el afiance o apego seguro con la madre y con el padre, posteriormente con su maestro o educador.

Luego viene el afiance de la parte física, donde el ambiente toma gran importancia.

Evitar el estrés en esta etapa es de suma importancia, pues de acuerdo con la UNICEF, éste eleva el cortisol, sustancia que a su vez reduce la capacidad de formar conexiones cerebrales.

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